El mercado está lleno de productos de colágeno, pero no existen normas sobre su contenido. Como suplemento dietético, el colágeno no está regulado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU., y las empresas no están obligadas a demostrar su seguridad, eficacia o pureza. En España “los complementos alimenticios no requieren autorización para su venta. No obstante, las empresas responsables de la comercialización de complementos alimenticios en España tienen la obligación de comunicar expresamente la puesta en el mercado de su producto ante las autoridades competentes con el fin de facilitar su control”, asegura la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (ASEAN) en su web.

Los productos pueden anunciar colágeno derivado de carne de vacuno, pescado (marino), pollo u otras fuentes. Pueden especificar la forma, como Tipo I o III. Algunas etiquetas utilizan las palabras “péptidos de colágeno”, que son cadenas cortas de aminoácidos que se combinan para formar las proteínas de colágeno más largas. Los suplementos pueden presentarse en forma de píldoras, polvos, gominolas o bebidas.

Es seguro tomar entre 2,5 y 15 gramos de péptidos de colágeno al día, dice Zumpano. Pero, en última instancia, el organismo no puede absorber el colágeno entero y, en su lugar, descompone la proteína en los aminoácidos que la componen, que el cuerpo utiliza según sus necesidades.